LA SEGUNDA TORRE DE BABEL.
Lucharon muchos años, muchos siglos,
muchos millones de años los hombres,
para librarse de
dictadores, reyes, emperadores, jefes de tribus,
hasta que llegaron a
ser libres.
Como en la torre de
Babel, pensaban que llegarían al cielo, y,
pasearían su hermoso
cuerpo por el universo.
Construirían un ser
mecánico que les ayudara.
También Mary
Schiller imaginó
en una noche de tormenta a Frankenstein.
Voces sabias
alertaron:
“El hombre es el ser
más perfecto creado por el Hacedor”.
Por parte de los
poderosos no hubo respuesta.
Un día que no era día, ni noche, ni tiempo, ni espacio,
Frankenstein se reveló:
extendió a sus
huestes maquinales, para gobernar el mundo.
Encadenó a los hombres en una celda de lujo,
cómo se hace con los
caballos de carrera.
Nunca supe si la
torre de Babel de Frankenstein llegó a los cielos.
Morí de dolor,
con la certeza de que la especie humana seguía presa en las celdas.
Autora
Trinidad Romero. 28.8.26.