Don Quijote y Sancho. http://trinidad-romero.blogspot.com


jueves, 28 de mayo de 2026

3ª entrega de MUJERES QUE HICIERON HISTORIA.

 

 

Buen día a mis seguidores y compartid con amigos mis blogs, si os gustan. Gracias.

 

En mi anterior entrada terminaba con una diapositiva del Beato de Gerona

Ende o Eude, se identifica como “Depintrix Dei Aiutrix”, pintora ayudante de Dios, y trabajó junto con el monje Emeterio y con un clérigo llamado Senior en un monasterio de León. Existe constancia de la colaboración de Ende, porque aparece su firma, pero nunca sabremos el verdadero alcance de su aportación.

 También en España encontramos a Teresa Díez, que trabajó en los frescos del Real Monasterio de Santa Clara, en Toro (Zamora), en el s.XIV, trasplantados a lienzo por los años l960, que se pueden ver en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro,

 

Esta mujer puede considerarse una artista en el más amplio sentido de la palabra, porque pintó murales de grandes dimensiones al fresco, técnica que necesita una gran maestría. Se sabe que los realizó ella por la inscripción “Teresa Díez me fecit” que aparece en uno de los frescos.

 Veamos algunos de los frescos de la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro.

 

 Este conjunto de tres escenas, del que estamos viendo la primera, tiene unas dimensiones de 181 x 491 cms.

 La técnica del fresco consiste, explicada muy brevemente, en la aplicación de los pigmentos diluidos en agua sobre la pared enlucida y húmeda, por lo que la pintura penetra en la argamasa, formando una estructura muy resistente.  Teresa uso “el fresco seco” que  se trataba de, una vez seca la argamasa, usar los pigmentos mezclados con huevo o cola.

 Las escenas aparecen separadas por orlas dibujadas y por rótulos didácticos. El naturalismo gótico se impone a la severidad del románico, suavizando gestos , humanizándolos, más de acuerdo con el espíritu de S. Francisco de Asís, sencillo y lleno de ternura.

 En la escena de “La Epifanía”, vemos:

 -No aparece el Rey negro, porque aún en aquella época, había quienes creían que los negros no tenían alma.

 -Gaspar aparece muy jovencito.

 -Todas las figuras tienen cabellos rubios; era usual en la época pintarlos así.

 -El rostro de María es despejado y juvenil, y contrasta con la cara de Jesús, tocado con el nimbo de la cruz, con facciones adultas y rígidas. El gesto adusto conserva reminiscencias del románico. La actitud es distante y docta, materializada en el libro que sujeta con la mano izquierda, mientras que da la bendición con la derecha.

 DIAPOSITIVA “EL BAUTISMO DE CRISTO

En el fresco “El Bautismo de Cristo”, podemos imaginarnos los problemas que debió de encontrarse la pintora para representar nada menos que la desnudez de Cristo.

 Seguimos observando que la pintura es plana y la expresión de Cristo severa y más divina que humana, a pesar de estar bautizándose como muestra de su humanidad.

Observamos la importancia de la línea, propia del  gótico lineal, como vehículo de expresión. Las ondulaciones del agua son planas, dibujísticas, sin sentido del volumen, lo mismo que la figura de Cristo. La figura de San Juan consigue algún volumen por el juego de claros y oscuros de su túnica.

 DIAPOSITIVA “Aparición a la Magdalena”

 

En el fresco “Aparición a la Magdalena”, intenta dar un cierto sentido de la profundidad, colocando en el suelo algunos trozos de tierra, detrás, un árbol y, más pequeña, la ciudad en segundo plano. Delante de las murallas de la ciudad, Santa Marta luchando con el dragón que hostigaba a las gentes de Nerluc (después, Tarascón), situado en la Provenza francesa. Todavía existe la Iglesia de Santa Marta y el castillo del siglo XIV. Santa Marta aparece como la versión femenina de San Jorge, ante la ciudad amurallada, después de haber amansado al dragón, al que sujeta con el ceñidor de su ropa, y cuenta con la admiración de los nobles que miran desde las murallas. La escena está basada en “LA LEYENDA DORADA”, de Santiago de la Voragine.

Estas tres escenas se encontraron completas.

 DIAPOSITIVA “Vida de Santa Catalina”

OBSERVACIÓN IMPORTANTE. COMO DIJE EN LA PRIMERA ENTREGA, ESTA CONFERENCIA LA DI EN 1993 en la  Universidad de Alcalá Y LA ESTOY PONIENDO EN EL BLOG TAL COMO  FUE, INCLUSO NO HE QUITADO QUE TUVE QUE USAR DIAPOSITIVAS, PUES NO HABÍA O YO NO CONOCÍA INTERNET. SI HA HABIDO CAMBIOS POSTERIORES NO LOS RECOJO, PORQUE QUIERO PLASMARLA COMO ERA EN 1993.

También se conservan en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro los frescos de la Vida de Santa Catalina de Alejandría, de unas dimensiones de más de tres metros de alto por cuatro y medio de largo. Estas escenas transmiten lirismo y ternura.

 Todos estos murales fueron trasplantados a lienzo en 1962, como he dicho y fueron expuestos en “Las edades del hombre” de 1988.

 No se ha descubierto, hasta ahora, ninguna referencia sobre Teresa Díez, salvo su firma en estas obras.

 Después de hablar de estas pintoras españolas, tengo que mencionar a dos grandes mujeres centroeuropeas del siglo XII que, aunque no fueran pintoras, impulsarían, desde la dirección de los conventos, el arte y el pensamiento. Su contribución a la pintura consistió en promover la ilustración de libros religiosos, como veremos en la próxima entrega.

GRACIAS.

 

viernes, 8 de mayo de 2026

2-EL TALENTO DE MUJERES QUE CONTRIBUYERON A LA EXPRESION HUMANA CON SUS OBRAS

Buen día para mis seguidores. Y os agradezco que compartáis mi blog. Gracias.

2ª entrada para blog

Según la profesora Bea Porqueres, y cito textualmente, “la Historia del Arte ha realizado una criba que ha sumergido a las artistas del pasado en el anonimato mediante la aplicación de criterios selectivos muy eficaces para sus propósitos. En primer lugar, la Historia del Arte, al estipular que su objeto de estudio es la obra de Arte (distinta y superior al objeto de artesanía), excluye de su campo de estudio muchas de las obras creativas realizadas por mujeres, ya que, precisamente por haber sido hechas por mujeres, las relega a la categoría de artesanía. Las mujeres son definidas como no artistas por considerarse que carecen de genio, y la ausencia de genio de las mujeres se postula a partir de la narración de sus vidas, que se presentan siempre como supeditadas a la de otro u otros y carentes de las vicisitudes que pueblan la vida de los genios”.

 

Si ha parecido dura mi anterior expresión sobre la visión machista de la Historia del Arte, o exagerada la larga cita de Bea Porqueres, dejemos hablar a algunos grandes hombres sobre el tema que hoy nos ocupa.

 

Tucídides, en el siglo V antes de Cristo, escribió que la mejor mujer es aquella de la que hay lo mínimo que decir.

 

En el Siglo XIV, Boccaccio, en su libro “De Claris Mulieribus”, que es una compilación de 104 mujeres reales o míticas, menciona a tres pintoras de la antigüedad clásica, a las que tiene la generosidad de dedicar estas palabras: “Opino que sus proezas eran dignas de alabanza, porque el arte es ajeno a la mente de la mujer y tales logros no pueden llevarse a cabo sin una gran dosis de talento, que en las mujeres suele ser más bien escaso”.

 

Alberto Durero dijo al comprar por un florín una miniatura de Cristo iluminada por la joven de dieciocho años Susan Hornebour: “Gran maravilla que una mujer sea capaz de hacer ésto”.

 

Giogio Vasari, en la 1ª parte de “Vida de los Artistas”, escrito hacia 1550, hacía el siguiente comentario sobre la escultora Properzia di Rossi: “Si las mujeres se entregan al arte con demasiada diligencia, se arriesgan a dar la impresión de que nos quieren quitar la palma de la supremacía”.

 

En el Siglo XVIII, en plena efervescencia de la igualdad (compañera de la libertad y de la fraternidad), el ilustrado Rousseau consideraba que las mujeres carecían de las facultades intelectuales del hombre y, por lo tanto,  no podían contribuir al Arte. En su novela “Emile”, editada en 1.762, en vísperas, como quien dice, de la Revolución Francesa (1789), consideraba que las virtudes innatas de la mujer, entre otras, eran la vergüenza, el recato, saberse embellecer, y el deseo de agradar.

 

 

Ya en el Siglo XIX, el psicólogo César Lombroso citaba una frase del novelista Goncourt muy celebrada en su época: “No hay mujeres geniales: las mujeres geniales son hombres”.

 

También en el siglo pasado dijo mi colega Renoir: “Considero a las escritoras, abogadas y políticas (como George Sand, Madame Adam y otras pelmas) como monstruos, como terneras de cinco patas... La mujer artista es, sencillamente, ridícula”.

 

Creo que estas selectas guindas de todos los colores nos ahorran muchos comentarios. Vamos a pasar a las pintoras sin extendernos más, por ahora, en demasiadas consideraciones sociológicas o históricas. Así tendremos más tiempo para la contemplación de las diapositivas. Una diapositiva nunca nos hará vibrar como cuando se contempla un cuadro al natural, pero las imágenes que vamos a ver nos van a revelar cuánta injusticia hay en algunos olvidos.

 

Durante la Edad Media (dicho sea de una manera muy general, porque estamos hablando del largo período de diez siglos, desde el 476 al 1473) la sociedad estaba estructurada en un sistema civil feudal. Las mujeres de los nobles que detentaban el poder, también lo ejercían, aunque fuese durante los largos períodos en que éstos estaban guerreando. A la muerte del padre o del marido, podían seguir rigiendo, de pleno derecho, la hacienda familiar.

 

Pero estos privilegios sólo alcanzaban a las mujeres de noble cuna o desahogada posición, porque había más diferencias entre una mujer noble y otra plebeya que entre una mujer y un hombre nobles.

 

La Iglesia influía poderosamente, no sólo en el plano moral y religioso, sino en las formas de vivir en la sociedad. La estructura jerárquica y clasista de la Iglesia, era imitada en la propia jerarquización civil.

 

Debido a este poder, muchas mujeres inquietas, rebeldes y con talento buscaron en los monasterios, que estaban muy bien dotados, la posibilidad de dar cauce en ellos a sus inquietudes intelectuales.

 

Los orígenes del monasticismo femenino en Europa se atribuyen al Obispo Cesáreo de Arles, en el Siglo VI, que fundó un monasterio regido por su hermana Cesárea. Allí, las monjas recibían enseñanza, aunque ellas no podían impartirla. En palabras del Obispo de Arles, una mujer podía ser discípula, escuchando mansamente y con la debida sumisión, pero no permitía que fuera maestra. Ninguna mujer debía dominar sobre hombre alguno. El Obispo Cesáreo de Arles interpretaba así, al pie de la letra, y parcialmente, la Epístola de San Pablo a los Efesios. También recomendaba que “entre salmos y vigilias, las vírgenes de Cristo copien bellamente libros santos”. Es precisamente en la Edad Media, y en España, donde encontramos constancia de la que parece ser la primera mujer  en Europa (sin contar las citadas por Plinio  el Joven en el Siglo I: Timarate, Calipso y Olimpia, entre otras).  Se  trata de la monja castellana Ende (Eude en algunas fuentes), que colaboró en la ilustración del Beato del Apocalipsis de Gerona, en el año 975. Curiosamente, esta monja es ignorada por la abrumadora Enciclopedia Espasa, pero sí es mencionada en la Enciclopedia Catalana y, por supuesto, hoy la encontramos en Internet.

 

La obra ilustrada por Ende trata del Apocalipsis de San Juan, cuya primera versión fue escrita por el Beato de Liébana en el Siglo VIII.

 

1ª DIAPOSITIVA de “El Beato de Gerona”

Las ilustraciones de este Beato son de estilo mozárabe. Se puede apreciar un rico colorido usado de forma plana y puntual sobre zonas que están separadas por franjas  y líneas de colores puros. Obsérvese el ala del ave, por ejemplo, donde se juega con las líneas curvas y diagonales de forma cuidada y elegante. Las ilustraciones de esta época carecen de luz y de profundidad. Las figuras son muy estilizadas.

 

2ª DIAPOSITIVA de “El Beato de Gerona”. Podemos ver en esta otra diapositiva de la misma obra cómo se utilizan las flores y los frutos de forma ornamental. Estas ilustraciones están realizadas con grandes dosis de imaginación. Obsérvese la cola del caballo, que termina en una cabeza de serpiente, que fue el punto de arranque para que dejásemos de vivir felices y sin preocupaciones en el Paraíso.