Don Quijote y Sancho. http://trinidad-romero.blogspot.com

sábado, 25 de julio de 2026

6ª entrada. MUJERES QUE HICIERON HISTORIA. ARTEMISA GENTILESCHI. JUDITH LEYSTER, Y OTRAS.

 

LA MUJER EN EL ARTE DE LA PINTURA

 (DEL RENACIMIENTO AL SIGLO XVII)

 

Continuamos con la pintora, Artemisa Gentileschi y otras figuras del siglo XVII.

Os recuerdo que  ARTEMISA GENTILESCHI, nació en Roma en 1593 (ó 1597), falleciendo en 1651(ó en 1654, según otros) en Nápoles.

 Veamos algunos cuadros pintados por ella:

 

TÍTULO:JUDITH decapitando a HOLOFERNES. 1614-1620,O/L,199x162 cms. Gallería degli Uffizi, Florencia.


 El tema de Judith decapitando a Holofernes es desarrollado por otros artistas del BARROCO, pero no con la energía y la violencia que lo hace Artemisa. Críticos e historiadores han leído en el cuadro el trauma y deseo de venganza de la violación que sufrió.

 

El entrecruzado de los brazos de las mujeres, la seguridad del gesto de Judith y el claroscuro (luces y sombras), elevan al máximo el clima dramático de la escena. El puñal está en el punto de oro del cuadro. La cara de Holofernes está tomada de su violador y la de Judith, de ella. Se considera su mejor cuadro conocido.

 

(Roberto Longhi, afamado crítico de arte de primeros del  siglo XX, exclamó al contemplar la obra: “¿Quién pensaría de hecho que sobre un lienzo estudiado (lleno) de candor y sombras valiosas, dignas de un Vermeer (…) pudiera acontecer una matanza tan brutal y sangrienta…pero- es lógico decirlo- ¡esta es una mujer terrible! ¿Una mujer pintó todo esto?

 

 Los escritos de Longhi contribuyeron a dar a conocer a esta pintora.

 

Particularmente pienso que Longhi no leería las declaraciones de Artemisa durante el juicio de la violación, donde expone las grandes secuelas, no sólo físicas, sino psíquicas, que le causó.

 

JUDITH Y SU DONCELLA.O/lienzo. 114x93,5 cms. Palazzo Pitti, Florencia.

 

 


Este cuadro de una gran fuerza y expresión, fue pintado después del de Judith y Holofernes. Su composición indica como Judith y su doncella, miran atrás, asegurándose de que Holofernes está muerto.

 

JUDITH LEYSTER. Pintora holandesa (1609-.

 Voy a entrar en la recta final de la conferencia con un cuadro alegre.


 


 

     LA PAREJA FELIZ”. Museo de Louvre. Paris.

 


 

Se trata de “La Pareja Feliz”, pintado en 1630. En él vemos a un hombre y a una mujer, a dos personas repito: dos personas, en un plano de igualdad.

 

Pues bien, este cuadro, atribuido a Frans Hals, máximo exponente de la escuela flamenca, no era de él, sino de una mujer: Judith Leyster. Cornelio Hofstede de Groot descubrió su monograma en el cuadro que estamos viendo, que él mismo acababa de vender al Museo del Louvre como de Frans Hals. Pero los precios de Hals no eran los de la superdesconocida Judith Leyster, y a nadie le interesó, en aquel momento profundizar en este descubrimiento. Sin embargo, posteriormente, se empezó a rastrear sobre las pistas de sus cuadros. En la actualidad se le adjudican unas 30 obras

 

Era hija de un cervecero holandés. Nació en los alrededores de Haarlem en 1609, trasladándose a las cercanías de Utrecht a los diecinueve años.

 

En sus comienzos tiene influencias de los caravaggistas de Utrecht, Hendrid Terbrugghem y Gerri Van Honthorsot. Es posible que recibiera clases del propio Frans Hals.

 

Consiguió ser admitida en el gremio de Pintores de Haarlem con su autorretrato, cuya imagen vemos a continuación:

 


 Autorretrato (1630) 72.3x65.3 cms. Oleo/lienzo.  National Gallery of Art. Washington.

 


Podemos apreciar en estas dos obras,  el dominio del dibujo, hiperrealista que diríamos en el lenguaje de hoy, el dominio del color y SOBRETODO, ¡Que distinto concepto de autorretrato si lo comparamos con el de Artermisa Gentislechi. 

 Judith se pinta con gesto alegre. Alegre es también el lienzo que está pintando.

Artemisa se pinta como representando a la pintura hecha pasión, sin importarle mucho que se vean sus facciones. Lo importante es el acto de estar pintando.

 

Judith se casó a los veintisiete años con el pintor costumbrista Jan Molener, con quien tuvo tres hijos... y bajó su producción artística.

 

Se sabe que tuvo alumnos, al menos cuatro varones, que hablan a su favor Treinta años después de su muerte, nadie se acordaba de ella, permaneciendo en el olvido hasta el siglo XIX.

 

 

La Proposición.30,9x24,2 cms.Oleo/tabla. Museo Mauritshuis, La Haya.


 

Aquí vemos a una mujer cosiendo. Hace de su deber una virtud. Mientras escucha una proposición deshonesta, sigue absorta en su trabajo. El hombre apoya una mano en el brazo de ella, mientras en la otra muestra unas monedas.

 

 El concierto (1631-33). O/L. National Museum or Women in de Arts. Washington DC.


También fue pintora de flores, sobre todo de tulipanes, ayudando al conocimiento y al comercio de esta flor, poco conocida hasta entonces.

 

En Bolonia, en el Siglo XVI, surge un grupo de mujeres pintoras, cuyas máximas exponentes fueron Lavinia Fontana y Elizabeth Sireni.

 Voy a dar una breve nota sobre Lavinia Fontana. Nació en 1552. Se casó con un alumno y tuvo once hijos que fueron cuidados, sobre todo, por su marido, mientras ella pintaba retratos, e incluso desnudos. Murió a los 62 años, después de alcanzar gran celebridad.

 Fué admitida en la Academia de las Artes de Roma.

Creo que, con los ejemplos que hemos visto, se ha demostrado que el empecinamiento histórico en negar a las mujeres talento artístico, ha sido absurdo e injustificado, y han tenido que luchar más para poder expresarse como artistas y como personas.

También es cierto que cada una de ellas tuvo unas circunstancias muy distintas que influyeron a favor o en contra de su expresión artística.

 Sofonisba fue una magnífica pintora por haber contado con el apoyo de su padre, y por haber sido una dama. Artemisa, por no haberlo sido. Judith, de condición social media, se vio desbordada por sus obligaciones de ama de casa y su estrella como artista se fue apagando.

Marietta Robusti murió demasiado joven. 

Lavinia, consiguió ser bien reconocida y realizó más de 130 obras.

 Todas fueron olvidadas por quienes han escrito la Historia del Arte. Afortunadamente, desde hace unos cuarenta años, una serie de investigadores, mujeres en su mayor parte, están trabajando intensamente para rescatarlas del olvido. La tarea principal es la recuperación y atribución de sus obras. Es de justicia, simplemente, porque son suyas.

 Y por si aún quedan hombres que no comparten la idea de que en las mujeres puede haber talento, les remito al Génesis, capítulo II, versículo 22: el hombre fue hecho de barro y la mujer de una costilla suya. Indudablemente, fuimos creadas con una materia prima mejor que el barro.

 Reproduzco el cuadro de Lavinia Fontana LA SAGRADA FAMILIA CON S. JUAN,

 

Observación. Aquí termina la conferencia que di sobre MUJERES PINTORAS EN 1993, en la Universidad de Alcalá de Henares. A estas fechas de 2026 se han rescatados del olvido a muchas mujeres artistas que contribuyeron con sus obras al enriquecimiento de la Humanidad. Mi mas profunda admiración a todas ellas y gracias a mis seguidores del blog, a los cuales les agradezco que lo den a conocer a personas amantes de la cultura.

Trinidad Romero, mes de  julio de 2026.

 http://trinidadromero.blogspot.com. ( Pintura).

http://trinidad-romero.blogspot.com. (Dibujo)

viernes, 3 de julio de 2026

5ª ENTRADA. MUJERES PINTORAS. MARIETTA ROBUSTI. SOFONISBA ANGUISSOLA.

 

    

   5ª Entrada.LA MUJER EN EL ARTE DE LA PINTURA

Buen día para mis seguidores. Os agradezco compartáis el blog con amigos y amantes de la cultura, para reconocer la valía de mujeres que contribuyeron con su talento a la expresión de la especie humana. Muchas gracias. Hasta aquí 5ª entrega para blog. http//: trinidadromero.blogspot.com. 3 de julio de 2026.

                                    DEL RENACIMIENTO AL SIGLO XVII.

En el  tránsito de la Edad Media al Renacimiento, CRISTINA DE PISÁN, escritora de principios del XV, respondía  a los ataques de Lean de Meum y de Boccaccio diciendo que no podía entender cómo los hombres escribían de forma tan demoledora contra la mujer, cuando le debían la existencia. Les hacía Cristina de Pisán una pregunta que durante muchos siglos ha estado sin respuesta: ¿Cómo se va a entender a las mujeres, y más aún si son artistas, si todos los libros los escriben los hombres?

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La sociedad Occidental nunca consideró a la mujer plenamente como una persona, sino un ser al servicio del patriarcado, cuya principal función era la reproductora.

 

El panorama para la mujer no mejoró con la llegada del Renacimiento. En la Florencia del Siglo XV, los historiadores señalan el nacimiento del estado moderno con los inicios del capitalismo y el creciente aumento de la burguesía. Se produce EL IDEAL DEL HOMBRE EJE Y CENTRO DEL UNIVERSO. La obra del hombre es paralela a la obra de Dios.

 

Ese androcentrismo siguió excluyendo a la mujer. Todo un testimonio lo encontramos en la obra “La Familia”, de León Bautista Alberti (Siglo XV), donde se resumen los ideales de los nuevos tiempos. Basándose en la obra del Siglo IV a.d.C. “Económica”, de Jenofonte, abandera las virtudes de la castidad y la maternidad en la mujer. Además de modesta, pura, pasiva y fiel, se pueden resumir sus ideas en las siguientes palabras: “Difícil nos sería respetar el que vuestra mujer se dedicara a negocios entre los hombres en la plaza del mercado, a la vista del público”.

 

Los gremios de artesanos se habían desarrollado a lo largo de la Edad Media. El artista, encuadrado en su correspondiente gremio, firmaba sus obras para dar fe de que la había realizado siguiendo las exigencias del patrón del taller. La firma era una especie de etiqueta de control de su trabajo y no una identificación del artista.

 

Paralelamente a la labor de los gremios, que defendían los intereses de los artistas, se crean las Academias. Estamos ya en el Siglo XVI, precisamente llamado el Siglo de las Academias. En estas instituciones se enseña, entre otras materias, perspectiva y anatomía humana.

 

La separación de Academias y Gremios empieza a marcar las diferencias entre artistas y artesanos. Se considera que la obra del artista es la obra grandiosa que utiliza los nuevos lenguajes visuales basados en la perspectiva y en el realismo de la anatomía humana.

 

Pero a las mujeres se les niega el acceso a las Academias y, por lo tanto, a los estudios que le permitirían realizar esa obra grandiosa llamada obra de artista. Se la relega al papel de artesana

 

No es extraño, pues, que De Vasari, considerado el padre de la Historia del Arte, en su segunda versión de “Vidas de los Artistas”, en 1568, nombre sólo a trece mujeres, calificándolas como excepciones de la naturaleza.

 

Pero, pese a todos los condicionamientos sociales, surgieron pintoras como Marietta Robusti.

 

Marietta Robusti nació hacia 1560, y fue la hija primogénita de Jacobo Robusti. Tuvo el privilegio de trabajar durante quince años, al menos, en el taller de su padre, que no era otro sino el gran Tintoretto.Le llegaron propuestas para trabajar en las Cortes de Maximiliano II de Austria y de Felipe II de España, pero su padre le negó el permiso para salir de Italia. Por el contrario, le buscó por esposo a Jacobo D’Augusta, síndico del gremio de plateros de Venecia, a quien se prometió con la condición de que no saliera de su casa. Murió de post-parto a los treinta años.

 “Retrato de un anciano y un muchacho”

 

 Este cuadro que estamos viendo, titulado “Retrato de un anciano y un muchacho”, fue considerado uno de los más bellos retratos del Tintoretto. En 1.920 se descubrió que estaba firmado con el monograma de Marietta. Sus pinceladas son muy similares a las de su padre. En la actualidad sólo se le atribuye esta obra, pero Carlo Ridolfi, historiador del Tintoretto, considera que hizo también los retratos de todos los miembros del gremio de plateros.

Hay que considerar que la genialidad atribuida al Tintoretto está, en parte, basada en su “velocidad sobrehumana” para pintar; en su superproducción. Hoy se estudia qué parte de esa genialidad debe atribuirse a Marietta; qué cuadros de Marietta fueron firmados por el Tintoretto, por aquello de la firma, que, por lo visto, los productos de marca no son cosa de ahora.

Su figura no sólo fue valorada en su tiempo. Los pintores románticos, como Leon Cogniet en su obra “Tintoretto retratando a su hija muerta”, la utilizó de modelo. Otro tanto hicieron Karl Girardet y Eleuterio Pagliano. También George Sand la incluyó en una de sus novelas.

 Marietta fue una persona y una artista que se sintió movida por las inquietudes culturales del Renacimiento. No sólo fue pintora, sino que aprendió música y se preocupó de desarrollarse culturalmente. Pero al final, resultó conocida, más que como pintora, en el pasivo papel de musa, que es, como dije antes, el puesto que la historia del arte nos ha asignado hasta este siglo.

 Unas circunstancias muy diferentes rodearon a otra de las grandes mujeres de la pintura: 

 Sofonisba  Anguissola.

Nació en Cremona, en la Lombardía italiana, en 1.532 (1.540 para algunas fuentes), en el seno de una familia de la nobleza baja. Su padre, Amilcare Anguissola, participaba de las ideas humanistas del Renacimiento, que inculcó en sus siete hijos, seis de los cuales eran mujeres. Envió a Sofonisba y a su hermana Elena a estudiar pintura con el profesor Bernardino Campi. A su vez, Sofonisba fue profesora de su hermana Lucía y, probablemente, también de su hermana Europa.

 

Amilcare fue lo que, en el lenguaje de hoy, llamaríamos un marchante, un magnífico marchante, de su hija mayor: mantuvo correspondencia con Miguel Ángel, a quien envió obras de Sofonisba. Tuvo contactos con el Gobernador de Milán, por quien supo el Duque de Alba de Sofonisba, hablándole de ella a Felipe II. Sofonisba estuvo en Madrid desde 1559 hasta 1580 como dama de compañía y profesora de pintura de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II.

 En realidad, se sabe poco de la etapa española de Sofonisba. Es posible que parte de su obra desapareciera en el incendio del Palacio Real en el Siglo XVII. En Madrid mantuvo contactos con las mujeres cultas de la Corte, como la pintora, poetisa y música Isabel Sánchez Coello y la Princesa de Éboli.

 Isabel de Valois, al morir, le deja tres mil ducados para su dote y casamiento. Vuelve a Italia y se casa con un candidato buscado por Felipe II: el noble Fabricio de Moncada, hermano del Virrey de Nápoles. Enviuda y se vuelve a casar. Vive en Génova en medio de una gran popularidad. Imparte clases y muere en Palermo sobre los 93 años. Había pintado durante más de setenta y habían vivido de su arte ella y su familia.

 Contribuyó al arte con la aportación del verismo y naturalidad de su pintura.

 

 Isabel de Valois” 205 X 123 cms


 

Se puede observar en este retrato de Isabel de Valois la naturalidad de la figura, el dominio en el tratamiento de las telas, los encajes y las joyas, y la sobriedad de su composición.

1.     FELIPE II 88 X 72


 Este retrato, pintado en 1565, es uno de los más conocidos y reproducidos de Felipe II. Este cuadro, como el anterior de Isabel de Valois pueden verse en el Museo del Prado.

 En esta época se queja en carta a B. Campi de no tener tiempo para pintar.

 Sofonisba Anguisola fue quien se hizo más autorretratos de toda la época renacentista. ¿Sería por falta de medios -es decir, de modelos- o por vanidad? También pudo ser porque se puso de moda comprar autorretratos de pintores. El  comprador tenía el orgullo de poseer una obra de arte, junto con el artífice de la misma.

AUTORRETRATO 66 X 60cms. Col.  Federico Zeri.

 


En este autorretrato la vemos pintando, ayudándose de un tiento. Sus ojos son de mirada serena y penetrante. Su vestimenta es austera, y no pierde el porte y la compostura.

 La espineta”

 

En este otro cuadro, parece ser que es ella misma, tocando la espineta; sin embargo, otras fuentes sostienen que se trata de su hermana Lucía, que murió joven, y quizás por eso hizo este retrato. La figura que aparece al fondo puede ser un ama, y la volveremos a ver en “La Partida de Ajedrez”.

 LA PARTIDA DE AJEDREZ 160x120 cms.


 


Se trata de un cuadro muy bello. Está bien resuelta la perspectiva del tablero, y la profundidad del paisaje, muy perdido, poco nítido, dando así la sensación de lejanía, que es una forma de perspectiva pictórica. También contribuye a la sensación de profundidad el árbol de detrás de las figuras.

 Las manos, todo un reto para los pintores, están resueltas con maestría.

 Se considera que es la inventora de los retratos familiares. “La Partida de Ajedrez” y el cuadro que vamos a ver a continuación son una muestra.

Retrato de Familia. Observese el fondo con el paisaje, que nos recuerda al de la Monna Lisa de Leonardo da Vinci

 


Baldinucci, su primer biógrafo, dijo de ella a mediados del siglo XIX que la pintura fue “il suo minore ornamento”, es decir, que la condición artística de Sofonisba fue valorada como un añadido a sus otras virtudes, propias de una dama del Renacimiento que se preciara: noble cuna, recatada, discreta, bella, austera, etcétera, etcétera, etcétera... Es razonable preguntarse: ¿fue tan inteligente que supo aprovechar todos esos factores para poder expresarse? Lo que es indudable es que detrás de aquella gran mujer hubo un gran padre, de quien recibió un notable impulso en sus comienzos.

Os deseo un buen día. 3 julio 2026.

 


 

 

 

domingo, 14 de junio de 2026

4ª ENTREGA. LAS MUJERES QUE HICIERON HISTORIA EN LAEXPRESION HUMANA. HERRADA DE LANSBERG E HILDEGARDA DE BINGEN

 

4ª. Entrega: LA MUJER EN EL ARTE DE LA PINTURA

 Mujeres impulsadoras del  arte y la cultura del siglo XII en Europa-.

 Es imprescindible, recordar al menos a  estas dos grandes mujeres:

 Herrada de Lansberg nació hacia 1130 en la región del bajo Rhin, en el castillo de Landberg. De familia noble, tomó los hábitos muy joven, ingresando en la Abadía de Hohemburgo, cerca de Estrasburgo, llegando a ser su abadesa.

 La enciclopedia ilustrada de Herrada de Landsberg, titulada “Hortus Deliciarum", o “Jardín de las Delicias, fue escrita entre 1.160 y 1.170. Tenía 636 ilustraciones, con representaciones simbólicas de teología, filosofía, e historia. Su objetivo: Servir a Dios. Contenía casi  1200.textos. Comentaba la batalla entre la virtud y el vicio. Resume la historia desde la creación del mundo hasta la venida de Jesucristo.

 

https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQsZKpOk8qTIwMUmXrGxDwWrA820x4eVgdHeLdV58SYAasRHDfR9g

 

Observar el gran valor iconográfico de las imágenes, su gran valor dibujístico y la riqueza de colores.

 Es muy posible que la propia Herrada realizase algunos bocetos. También escribió poemas. Este manuscrito, permaneció en la misma abadía hasta su destrucción en el cañoneo de Estrasburgo de 1.870, en la guerra franco prusiana. Sólo quedan algunos fragmentos en el Museo Británico.

 Herrada de Landberg dedicó esta obra a sus monjas y novicias, a las que vemos en la siguiente ilustración de “El Jardín de las Delicias”.

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ7lUMMyPpCF-xKzuP-NbbVRjAzcrj04H4PBRz9Kaax4OY28QST

 

 Las representa con sus nombres y apellidos, los cuales coinciden con los de las grandes familias de terratenientes de la región. Ya hemos dicho que, por lo general, las mujeres de clase acomodada eran las que podían acceder a los monasterios.

 Otra monja muy notable, influyente y de una gran categoría intelectual fue Hildegarda de Bingen. Nació en el 1.098 de padres acomodados, en una aldea renana. De pequeña tenía visiones, lo que pudo influir en que sus padres la ingresaran en el convento de Disibodenberg a los siete años. La regla benedictina acababa de incorporar a religiosas. Aprendió latín y música y llegó a Abadesa a los 38 años. Además de su vida contemplativa y visionaria, mantuvo una actividad que trascendía del convento: correspondencia con Enrique II de Inglaterra, con los emperadores de Grecia, con el Papa Eugenio III, estando también muy ligada espiritualmente a San Bernardo de Claraval. Murió a los ochenta años.

 Fue una gran literata (escribió Scivias, Obras Divinas de un Hombre Sencillo, Vida Meritoria, etc.), y es la única mujer que tiene un volumen dedicado enteramente a su obra en la Patrología Latina (la compilación de los Padres de la Iglesia).

 El Scivias (Cómo conocer los Caminos del Señor), aunque no consta que fuese realizado por ella, es indudable que, como abadesa, lo supervisó.

 Se le considera la primera pensadora cristiana, y hay que destacar como muy avanzadas sus ideas de que la mujer es complementaria del hombre y el hombre de la mujer. Se libera de la interpretación que se daba comúnmente a la Epístola de San Pablo sobre la sujeción de la mujer al hombre.

 

Hildegarda nos enseña, especialmente a las mujeres, a llevar a la práctica el talento que Dios nos ha dado.

 

1ª DIAPOSITIVAS de “SCIVIAS”

Ingreso al sitio: ¡Bienvenidos!

 

Las miniaturas poseen frescura y fuerza, aunque el dibujo resulte un tanto elemental. En esta obra, como en el Apocalipsis del Beato de Gerona, se muestra cómo la ilustración sirve para expresar sentimientos y visiones místicas. Observemos a  Hildegarda y al monje Volmaro en el monasterio de Bingen en una visión. Los destellos de luz caen del cielo, entrando en la cabeza de la Santa, recogiendo las órdenes divinas en las tablillas de ella y del monje. Hildegarda aparece cubierta con una mantilla negra, atuendo propio de las personas no plebeyas de la época. Hay dos pequeñas habitaciones con cúpulas rojas y ventanas doradas, y una sala central.

 

2ª DIAPOSITIVAS de “Scivias”

 

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQzeKEzbd3zdWO2asBLele7ZYTVDHIXhKQY0z7EKl30TE3AngW2                https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRe1PqfJvkbx69WoKJjdoKwtTM7k9fPgsaKstU4FlsVAfhMNOvH Scivias I, 1

 

Las visiones de Hildegarda son  de una gran riqueza iconográfica y muy actuales, por sus colores y la pintura plana, que tanto se usa en la actualidad. Será en el Renacimiento cuando los pintores, por medio del estudio de la perspectiva, conseguirán la dimensión de la profundidad, tan perseguida por los mismos a lo largo de la historia.

 

En 2012 fue proclamada por Benedicto XVI Doctora de la Iglesia. 

Compartid, si os gusta, estas entradas, para dar a conocer a mujeres que contribuyeron al arte de la expresión humana a lo largo de la historia. Muchas gracias.

Seguiré con otras mujeres artistas, en próxima entrada en el blog. 14.6.26.TRINIDAD ROMERO. 

 

jueves, 28 de mayo de 2026

3ª entrega de MUJERES QUE HICIERON HISTORIA.

 

 

Buen día a mis seguidores y compartid con amigos mis blogs, si os gustan. Gracias.

 

En mi anterior entrada terminaba con una diapositiva del Beato de Gerona

Ende o Eude, se identifica como “Depintrix Dei Aiutrix”, pintora ayudante de Dios, y trabajó junto con el monje Emeterio y con un clérigo llamado Senior en un monasterio de León. Existe constancia de la colaboración de Ende, porque aparece su firma, pero nunca sabremos el verdadero alcance de su aportación.

 También en España encontramos a Teresa Díez, que trabajó en los frescos del Real Monasterio de Santa Clara, en Toro (Zamora), en el s.XIV, trasplantados a lienzo por los años l960, que se pueden ver en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro,

 

Esta mujer puede considerarse una artista en el más amplio sentido de la palabra, porque pintó murales de grandes dimensiones al fresco, técnica que necesita una gran maestría. Se sabe que los realizó ella por la inscripción “Teresa Díez me fecit” que aparece en uno de los frescos.

 Veamos algunos de los frescos de la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro.

 

 Este conjunto de tres escenas, del que estamos viendo la primera, tiene unas dimensiones de 181 x 491 cms.

 La técnica del fresco consiste, explicada muy brevemente, en la aplicación de los pigmentos diluidos en agua sobre la pared enlucida y húmeda, por lo que la pintura penetra en la argamasa, formando una estructura muy resistente.  Teresa uso “el fresco seco” que  se trataba de, una vez seca la argamasa, usar los pigmentos mezclados con huevo o cola.

 Las escenas aparecen separadas por orlas dibujadas y por rótulos didácticos. El naturalismo gótico se impone a la severidad del románico, suavizando gestos , humanizándolos, más de acuerdo con el espíritu de S. Francisco de Asís, sencillo y lleno de ternura.

 En la escena de “La Epifanía”, vemos:

 -No aparece el Rey negro, porque aún en aquella época, había quienes creían que los negros no tenían alma.

 -Gaspar aparece muy jovencito.

 -Todas las figuras tienen cabellos rubios; era usual en la época pintarlos así.

 -El rostro de María es despejado y juvenil, y contrasta con la cara de Jesús, tocado con el nimbo de la cruz, con facciones adultas y rígidas. El gesto adusto conserva reminiscencias del románico. La actitud es distante y docta, materializada en el libro que sujeta con la mano izquierda, mientras que da la bendición con la derecha.

 DIAPOSITIVA “EL BAUTISMO DE CRISTO

En el fresco “El Bautismo de Cristo”, podemos imaginarnos los problemas que debió de encontrarse la pintora para representar nada menos que la desnudez de Cristo.

 Seguimos observando que la pintura es plana y la expresión de Cristo severa y más divina que humana, a pesar de estar bautizándose como muestra de su humanidad.

Observamos la importancia de la línea, propia del  gótico lineal, como vehículo de expresión. Las ondulaciones del agua son planas, dibujísticas, sin sentido del volumen, lo mismo que la figura de Cristo. La figura de San Juan consigue algún volumen por el juego de claros y oscuros de su túnica.

 DIAPOSITIVA “Aparición a la Magdalena”

 

En el fresco “Aparición a la Magdalena”, intenta dar un cierto sentido de la profundidad, colocando en el suelo algunos trozos de tierra, detrás, un árbol y, más pequeña, la ciudad en segundo plano. Delante de las murallas de la ciudad, Santa Marta luchando con el dragón que hostigaba a las gentes de Nerluc (después, Tarascón), situado en la Provenza francesa. Todavía existe la Iglesia de Santa Marta y el castillo del siglo XIV. Santa Marta aparece como la versión femenina de San Jorge, ante la ciudad amurallada, después de haber amansado al dragón, al que sujeta con el ceñidor de su ropa, y cuenta con la admiración de los nobles que miran desde las murallas. La escena está basada en “LA LEYENDA DORADA”, de Santiago de la Voragine.

Estas tres escenas se encontraron completas.

 DIAPOSITIVA “Vida de Santa Catalina”

OBSERVACIÓN IMPORTANTE. COMO DIJE EN LA PRIMERA ENTREGA, ESTA CONFERENCIA LA DI EN 1993 en la  Universidad de Alcalá Y LA ESTOY PONIENDO EN EL BLOG TAL COMO  FUE, INCLUSO NO HE QUITADO QUE TUVE QUE USAR DIAPOSITIVAS, PUES NO HABÍA O YO NO CONOCÍA INTERNET. SI HA HABIDO CAMBIOS POSTERIORES NO LOS RECOJO, PORQUE QUIERO PLASMARLA COMO ERA EN 1993.

También se conservan en la Iglesia de San Sebastián de los Caballeros de Toro los frescos de la Vida de Santa Catalina de Alejandría, de unas dimensiones de más de tres metros de alto por cuatro y medio de largo. Estas escenas transmiten lirismo y ternura.

 Todos estos murales fueron trasplantados a lienzo en 1962, como he dicho y fueron expuestos en “Las edades del hombre” de 1988.

 No se ha descubierto, hasta ahora, ninguna referencia sobre Teresa Díez, salvo su firma en estas obras.

 Después de hablar de estas pintoras españolas, tengo que mencionar a dos grandes mujeres centroeuropeas del siglo XII que, aunque no fueran pintoras, impulsarían, desde la dirección de los conventos, el arte y el pensamiento. Su contribución a la pintura consistió en promover la ilustración de libros religiosos, como veremos en la próxima entrega.

GRACIAS.

 

viernes, 8 de mayo de 2026

2-EL TALENTO DE MUJERES QUE CONTRIBUYERON A LA EXPRESION HUMANA CON SUS OBRAS

Buen día para mis seguidores. Y os agradezco que compartáis mi blog. Gracias.

2ª entrada para blog

Según la profesora Bea Porqueres, y cito textualmente, “la Historia del Arte ha realizado una criba que ha sumergido a las artistas del pasado en el anonimato mediante la aplicación de criterios selectivos muy eficaces para sus propósitos. En primer lugar, la Historia del Arte, al estipular que su objeto de estudio es la obra de Arte (distinta y superior al objeto de artesanía), excluye de su campo de estudio muchas de las obras creativas realizadas por mujeres, ya que, precisamente por haber sido hechas por mujeres, las relega a la categoría de artesanía. Las mujeres son definidas como no artistas por considerarse que carecen de genio, y la ausencia de genio de las mujeres se postula a partir de la narración de sus vidas, que se presentan siempre como supeditadas a la de otro u otros y carentes de las vicisitudes que pueblan la vida de los genios”.

 

Si ha parecido dura mi anterior expresión sobre la visión machista de la Historia del Arte, o exagerada la larga cita de Bea Porqueres, dejemos hablar a algunos grandes hombres sobre el tema que hoy nos ocupa.

 

Tucídides, en el siglo V antes de Cristo, escribió que la mejor mujer es aquella de la que hay lo mínimo que decir.

 

En el Siglo XIV, Boccaccio, en su libro “De Claris Mulieribus”, que es una compilación de 104 mujeres reales o míticas, menciona a tres pintoras de la antigüedad clásica, a las que tiene la generosidad de dedicar estas palabras: “Opino que sus proezas eran dignas de alabanza, porque el arte es ajeno a la mente de la mujer y tales logros no pueden llevarse a cabo sin una gran dosis de talento, que en las mujeres suele ser más bien escaso”.

 

Alberto Durero dijo al comprar por un florín una miniatura de Cristo iluminada por la joven de dieciocho años Susan Hornebour: “Gran maravilla que una mujer sea capaz de hacer ésto”.

 

Giogio Vasari, en la 1ª parte de “Vida de los Artistas”, escrito hacia 1550, hacía el siguiente comentario sobre la escultora Properzia di Rossi: “Si las mujeres se entregan al arte con demasiada diligencia, se arriesgan a dar la impresión de que nos quieren quitar la palma de la supremacía”.

 

En el Siglo XVIII, en plena efervescencia de la igualdad (compañera de la libertad y de la fraternidad), el ilustrado Rousseau consideraba que las mujeres carecían de las facultades intelectuales del hombre y, por lo tanto,  no podían contribuir al Arte. En su novela “Emile”, editada en 1.762, en vísperas, como quien dice, de la Revolución Francesa (1789), consideraba que las virtudes innatas de la mujer, entre otras, eran la vergüenza, el recato, saberse embellecer, y el deseo de agradar.

 

 

Ya en el Siglo XIX, el psicólogo César Lombroso citaba una frase del novelista Goncourt muy celebrada en su época: “No hay mujeres geniales: las mujeres geniales son hombres”.

 

También en el siglo pasado dijo mi colega Renoir: “Considero a las escritoras, abogadas y políticas (como George Sand, Madame Adam y otras pelmas) como monstruos, como terneras de cinco patas... La mujer artista es, sencillamente, ridícula”.

 

Creo que estas selectas guindas de todos los colores nos ahorran muchos comentarios. Vamos a pasar a las pintoras sin extendernos más, por ahora, en demasiadas consideraciones sociológicas o históricas. Así tendremos más tiempo para la contemplación de las diapositivas. Una diapositiva nunca nos hará vibrar como cuando se contempla un cuadro al natural, pero las imágenes que vamos a ver nos van a revelar cuánta injusticia hay en algunos olvidos.

 

Durante la Edad Media (dicho sea de una manera muy general, porque estamos hablando del largo período de diez siglos, desde el 476 al 1473) la sociedad estaba estructurada en un sistema civil feudal. Las mujeres de los nobles que detentaban el poder, también lo ejercían, aunque fuese durante los largos períodos en que éstos estaban guerreando. A la muerte del padre o del marido, podían seguir rigiendo, de pleno derecho, la hacienda familiar.

 

Pero estos privilegios sólo alcanzaban a las mujeres de noble cuna o desahogada posición, porque había más diferencias entre una mujer noble y otra plebeya que entre una mujer y un hombre nobles.

 

La Iglesia influía poderosamente, no sólo en el plano moral y religioso, sino en las formas de vivir en la sociedad. La estructura jerárquica y clasista de la Iglesia, era imitada en la propia jerarquización civil.

 

Debido a este poder, muchas mujeres inquietas, rebeldes y con talento buscaron en los monasterios, que estaban muy bien dotados, la posibilidad de dar cauce en ellos a sus inquietudes intelectuales.

 

Los orígenes del monasticismo femenino en Europa se atribuyen al Obispo Cesáreo de Arles, en el Siglo VI, que fundó un monasterio regido por su hermana Cesárea. Allí, las monjas recibían enseñanza, aunque ellas no podían impartirla. En palabras del Obispo de Arles, una mujer podía ser discípula, escuchando mansamente y con la debida sumisión, pero no permitía que fuera maestra. Ninguna mujer debía dominar sobre hombre alguno. El Obispo Cesáreo de Arles interpretaba así, al pie de la letra, y parcialmente, la Epístola de San Pablo a los Efesios. También recomendaba que “entre salmos y vigilias, las vírgenes de Cristo copien bellamente libros santos”. Es precisamente en la Edad Media, y en España, donde encontramos constancia de la que parece ser la primera mujer  en Europa (sin contar las citadas por Plinio  el Joven en el Siglo I: Timarate, Calipso y Olimpia, entre otras).  Se  trata de la monja castellana Ende (Eude en algunas fuentes), que colaboró en la ilustración del Beato del Apocalipsis de Gerona, en el año 975. Curiosamente, esta monja es ignorada por la abrumadora Enciclopedia Espasa, pero sí es mencionada en la Enciclopedia Catalana y, por supuesto, hoy la encontramos en Internet.

 

La obra ilustrada por Ende trata del Apocalipsis de San Juan, cuya primera versión fue escrita por el Beato de Liébana en el Siglo VIII.

 

1ª DIAPOSITIVA de “El Beato de Gerona”

Las ilustraciones de este Beato son de estilo mozárabe. Se puede apreciar un rico colorido usado de forma plana y puntual sobre zonas que están separadas por franjas  y líneas de colores puros. Obsérvese el ala del ave, por ejemplo, donde se juega con las líneas curvas y diagonales de forma cuidada y elegante. Las ilustraciones de esta época carecen de luz y de profundidad. Las figuras son muy estilizadas.

 

2ª DIAPOSITIVA de “El Beato de Gerona”. Podemos ver en esta otra diapositiva de la misma obra cómo se utilizan las flores y los frutos de forma ornamental. Estas ilustraciones están realizadas con grandes dosis de imaginación. Obsérvese la cola del caballo, que termina en una cabeza de serpiente, que fue el punto de arranque para que dejásemos de vivir felices y sin preocupaciones en el Paraíso.